¿Cuáles son los fármacos antirresortivos?
Son todos los bifosfonatos orales (alendronato, risedronato, ibandronato), bifosfonatos intravenosos (zoledronato) y denosumab.
Las principales marcas comerciales son:
La complicación que puede aparecer al estar en tratamiento con estos fármacos y realizarse una intervención dental, se llama osteonecrosis mandibular inducida por antirresortivos. Hay que saber:
¿Cómo podemos disminuir aún más ese riesgo? Son solo 5 recomendaciones importantes.
Para más información: https://www.sdcep.org.uk/media/hefd1mjp/sdcep-mronj-information-for-osteoporosis-patients.pdf
El hueso es un órgano activo que, en condiciones normales, está en constante renovación: se destruye y se forma continuamente. Este equilibrio entre formación y destrucción permite eliminar el hueso viejo y reemplazarlo por uno nuevo. Sin embargo, cuando este balance se altera —es decir, cuando la destrucción ósea supera a la formación— puede desarrollarse osteoporosis.
Para que este proceso se realice con éxito, el cuerpo necesita diversos nutrientes esenciales que se obtienen a través de la dieta, como proteínas, minerales y vitaminas. Estos interactúan entre sí para mantener unos huesos sanos. Por tanto, el déficit de un solo nutriente, por lo general, no compromete significativamente la salud ósea; del mismo modo, consumirlo de forma aislada no garantiza mejoras.
A continuación, analizamos algunas de las dietas más comunes y cómo pueden influir en la salud de tus huesos:
Ayuno intermitente. Consiste en abstenerse de ingerir alimentos durante determinados periodos, que pueden ir desde unas pocas horas hasta un día completo. Aunque puede ayudar a reducir el peso, actualmente no existen evidencias sólidas que indiquen un impacto negativo en la salud ósea, siempre y cuando se realice con moderación.
Dietas de restricción calórica. Son utilizadas habitualmente para perder peso. Sus beneficios son numerosos, y en general no afectan negativamente a los huesos, salvo en casos de dietas extremadamente estrictas mantenidas durante largos periodos.
Dietas vegetarianas. Existen tres tipos principales:
Estas dietas reducen el consumo de grasas saturadas y colesterol, y aumentan el aporte de fibra, lo cual favorece la salud cardiovascular y metabólica. No obstante, pueden tener un efecto negativo sobre la salud ósea, especialmente la dieta vegana, al asociarse con una menor masa ósea y un mayor riesgo de fracturas, probablemente debido a deficiencias nutricionales.
Dietas hipercalóricas y ultraprocesadas. Las dietas ricas en azúcares, comida rápida o alimentos ultraprocesados se asocian con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y también osteoporosis. El consumo excesivo de azúcar deteriora la calidad ósea y puede limitar el desarrollo del pico de masa ósea en la infancia.
Dietas ricas en proteínas e hiperproteicas. Las proteínas son fundamentales para el crecimiento, el desarrollo muscular y el control del apetito. Una dieta rica en proteínas, si incluye suficiente calcio y vitamina D, puede proteger frente a la osteoporosis. Sin embargo, las dietas excesivamente hiperproteicas pueden causar acidosis metabólica, una condición que, si los riñones no logran compensar, puede perjudicar la salud ósea.
Dietas con alto consumo de lácteos y suplementos de calcio y vitamina D. El calcio es esencial para los huesos y se encuentra en productos lácteos, pescados, vegetales y frutas. La combinación de suplementos de calcio con vitamina D puede ser beneficiosa para prevenir fracturas, aumentar la masa ósea en la infancia, y mejorarla en mujeres postmenopáusicas, contribuyendo a prevenir la osteoporosis.
¿Qué hacer si sigues una dieta que podría afectar la salud de tus huesos?
Lo más importante es consultar con tu médico. Tras evaluar tu dieta, podrá valorar tu estado óseo y recomendarte medidas específicas para prevenir posibles complicaciones.
Para más información: Liu, X., Wu, Y., Bennett, S., Zou, J., Xu, J., & Zhang, L. (2024). The effects of different dietary patterns on bone health. Nutrients, 16(2289). https://doi.org/10.3390/nu16142289
Se trata de una hormona descubierta en 1.922 por McCollum en los Estados Unidos.Su nivel en sangre se mide a través de la llamada 25(OH) vitamina D y no debe estar por debajo de 30 – 40 ng/mL.
Estos niveles se mantienen por medio de la exposición a la luz solar, dependiendo del ángulo con el que incide en la piel (mayor de 30 grados) y de la utilización de cremas protectoras solares.
El uso de cremas con protección solar disminuye la formación de vitamina D en la piel. También varía en función de la coloración de la piel, siendo su formación menor en pieles más oscuras, en la obesidad y en personas mayores de 65 años. Podemos obtenerla de algunos alimentos en especial pescados azules y productos lácteos sobre todo si están enriquecidos en vitamina D.
| ALIMENTOS | CONTENIDO EN VITAMINA D x 100 gr |
| Anguila y angula | 110 |
| Atún fresco, atún, bonito, caballa y otros (conservas en aceite) | 25 |
| Arenque | 23 |
| Congrio | 22 |
| Bonito fresco, atún, bonito, caballa y otros (conservas en escabeche) | 20 |
| Arenques, sardinas y otros ricos en grasa (conserva salada y ahumada) | 17 |
| Caballa, jurel o chicharro, palometa | 16 |
| Boquerón, pescaditos, sardinas | 8 |
| Sardinas (conservas en aceite y escabeche) | 7 |
| Huevas frescas | 2 |
| Huevo de gallina | 1,75 |
| Mayonesa comercial | 1 |
| Pasteles, pastas y otros dulces | 1 |
| Mantequilla | 0,76 |
| Hígado | 0,60 |
| Foie-gras y patés | 0,30 |
| Queso en porciones | 0,28 |
| Quesos Gruyere, Emmental y manchego curado | 0,27 |
| Quesos de Cabrales, manchego semicurado y Roquefort | 0,23 |
| Croquetas | 0,22 |
| Albóndigas (precocinadas) | 0,20 |
| Quesos de bola, gallego y manchego fresco | 0,18 |
| Lecha de vaca entera, batidos lácteos | 0,03 |
| Queso de Burgos, requesón y cuajada | 0,02 |
También podemos recurrir a tomar suplementos de vitamina D. Se recomienda una dosis diaria de colecalciferol entre 1.000 UI a 2.000 UI cada día. Dosis superiores a 10.000 UI cada día de forma mantenida durante meses puede ocasionar toxicidad.
En España es frecuente la deficiencia de vitamina D. Se ha detectado que un 76 % de mujeres postmenopáusicas tienen niveles inferiores a 30 ng/mL.
¿Cuáles son las acciones de la vitamina D?
Se encarga de la absorción de calcio y fósforo, necesarios para el correcto mantenimiento de los huesos, disminuye las poblaciones de osteoclastos (células encargadas de destruir hueso) y desciende los niveles de la hormona paratiroidea o PTH, que es una hormona encargada de obtener calcio de los huesos para elevar los niveles de calcio en la sangre.
Tiene efectos positivos sobre el músculo. Favorece la proliferación y diferenciación de las células del músculo estriado, mejora la velocidad y estabilidad de la marcha y disminuye el riesgo de caídas.
Hay descritos otros efectos positivos de la vitamina D sobre el control de la glucemia (azúcar en la sangre), mejorando la sensibilidad a la insulina.
¿Qué efectos negativos sobre el hueso tiene vivir con un déficit de vitamina D?
Vivir con déficit de vitamina D se asocia a alteraciones óseas como la osteoporosis. Provoca un aumento de la hormona paratiroidea (PTH), que produce un aumento de la resorción ósea, deteriorando la calidad del hueso y aumentando el riesgo de fracturas por fragilidad. Además, se asocia a una debilidad muscular y a una atrofia muscular, con un mayor riesgo de caídas.
Bibliografía recomendada.
Priemel M y col, J Bone Miner Res. 2010 Feb;25(2):305-12. doi: 10.1359/jbmr.090728.
Holick MF y col, J Clin Endocrinol Metab. 2011.
Quesada-Gómez JM y col, J Steroid Biochem Mol Biol. 2013.
Hernández JL y col, J Clin Endocrinol Metab. 2013.
En general “usar los músculos ayuda a proteger tus huesos”. Nunca es demasiado tarde para empezar a hacer ejercicio. El éxito depende de encontrar las actividades que más te gusten y que sean más seguras en función de tu salud general y de la cantidad de pérdida de masa ósea que tengas.
El ejercicio físico puede ayudarte fortaleciendo los músculos y los huesos, o mejorando el equilibrio, que ayuda a prevenir caídas.
La actividad física realizada con regularidad aumentará la fuerza muscular, mejorará el equilibrio, disminuirá el riesgo de fracturarte un hueso, además, de aliviarte el dolor musculoesquelético. Hay que tener en cuenta que no existe una receta médica única para cada persona.
Pero antes de comenzar un programa de ejercicios para la osteoporosis, debe consultar con su médico, que informará del tipo de ejercicio en función de los resultados de los estudios realizados.
¿Cómo elegir el tipo de ejercicio adecuado?
En el caso de las personas con osteoporosis, suelen recomendarse estos tipos de ejercicios, siempre en función de su situación clínica.
Debe adaptar los ejercicios de fortalecimiento muscular a su capacidad y nivel de comodidad, especialmente si siente dolor. Es conveniente hablar con un técnico que tenga experiencia en el trabajo con personas que padecen osteoporosis, especialmente los licenciados en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD). Ellos pueden ayudarte a elaborar una rutina de fortalecimiento muscular y a aprender las técnicas correctas para evitar lesiones y aprovechar al máximo cada entrenamiento.
Estos tipos de ejercicio trabajan directamente sobre los huesos de las piernas, las caderas y la parte inferior de la columna vertebral para retardar la pérdida ósea. También mejoran el flujo sanguíneo y son buenos para el corazón. Se puede decir que el ejercicio aeróbico mejora la salud en general, aunque también es importante trabajar la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio.
La natación y el ciclismo tienen muchos beneficios, pero no suponen la carga de peso que los huesos necesitan para retardar la pérdida ósea. Sin embargo, si disfrutas de estas actividades, hazlas. Solo asegúrate de también agregar actividad con soporte del peso corporal en la medida de tus posibilidades.
Evita los estiramientos que impliquen la flexión de la columna vertebral o que requieran doblarse a la altura de la cintura. Pregunta al profesional qué ejercicios de estiramiento son los más adecuados para ti.
Movimientos que debes evitar.
Si tienes osteoporosis es decir una mayor fragilidad en tus huesos, no hagas los siguientes tipos de ejercicios: